Director: Paul Schrader
País: EEEUU
Año: 2004
Reparto: Stellan Skarsgard, Gabriel Mann, Calra bellar, Ralph Brown, Adrew French, Billy Crawford, Israel Aduramo, Antonie Kamerling.
Al ver esta película, una se pregunta: ¿es esto de Paul Schrader, el crítico ácido, el guionista exigente, el responsable de Taxi Driver y Rock Star? y luego, después de una sesión de documentación llegan respuestas: al parecer la filmación de esta película no fue un camino de rosas y otro director, Reny Harlin, hizo algo de trabajo previo. Después tomó las riendas Paul Schrader y firmó la autoría. Otras críticas sobre esta película no la dejaron demasiado bien y, a mi parecer, este film es pasable, resulta entretenido, pero no me parece ninguna obra maestra ya que adolece de algunos problemas, que se podrían haber resuelto un poco mejor.
El protagonista es el padre Francis, un sacerdote que en Holanda, en el año 1944 es testimonio del asesinato de unas personas inocentes por parte del ejército y no tiene el valor de salir en la defensa de las víctimas. Un travelling que enfoca la mirada del religioso y luego se aleja nos indica que aquel punto es determinante para el resto de la historia. En efecto, a partir del momento en el que el héroe siente la contradicción interna que supone ser miembro de la Iglesia cristiana y, a la vez, cómplice de unos asesinos; empieza el nudo de la historia. Con el objetivo de desenterrar las ruinas de una iglesia que se han hallado en África, 3 años más tarde el religioso se traslada hasta donde se encuentran las excavaciones para ponerse al mando del proyecto. Un sacerdote mucho más joven que él será el personaje espejo del principal y no evolucionará, representando siempre el espíritu conservador de la Iglesia y atribuyendo un seguido de acontecimientos paranormales que se suceden a las fuerzas del bien y del mal. Este personaje representa la doctrina Calvinista, en la que fue educado Schrader, ya que Dios Todopoderoso es la explicación a los acontecimientos de la historia. El tema principal de la historia es, por tanto, la lucha del bien y el mal y las contradicciones del alma humana.
Lo peor de la película es el montón de efectos especiales de dudosa calidad (por ejemplo, las hienas y serpientes que simbolizan al diablo, son productos de informáticos de bajo presupuesto). Pero, por otra parte, cabe destacar que la estética audivisual es efectiva en tanto que el antihéroe de la historia o, lo que es lo mismo, el hombre poseido por el diablo, visualmente, tiene una apariencia más humana cuanto peor se comporta, cuando se convierte en Satán. En cambio, cuando sus acciones son bondadosas, este personaje es una persona poco humanizada, con muchos defectos físicos (una mano paralizada, problemas de habla y de comprensión...) Quizás este es el mayor logro del film y por lo que merece la pena alabar el trabajo de Schrader: el director consigue transmitir el mensaje de la lucha interna y, mediante la mezcla de imágenes oníricas y reales consigue una poética que nos transmite que el peor enemigo de la humanidad son los propios hombres y que no hace falta recurrir a explicaciones de tipo místico. ¿Peli de aventuras con efectos especiales un poco cutres o reflexión y mensaje moral? Cada uno que interprete lo que quiera, pero que no se sienta culpable si hace una cabezadita.
martes 25 de diciembre de 2007
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